Naranja amarga

Sola. Repudiada en la tierra de las naranjas. Maldecida por su obstinada amargura, por su blanda consistencia. Ignorada perversamente después de haber contribuido con su color y olor a mantener el tópico de nuestro Pais. Ahora rueda despacio, inerte y desvalida. Espera la piedad de unas ruedas que la aplasten antes de que la podredumbre arruine su desdichada e inútil existencia.
