Hablan – III

Apenas nada
entre ellos; sus palabras
quebradas al sol.

Apenas nada
entre ellos; sus palabras
quebradas al sol.
Nos encontramos en Russafa. En la calle. Ella me hizo una foto de mi mano empuñando la cámara. Yo le hice un retrato. Tiene la sonrisa de una mañana fresca de otoño, y la mirada azul de un cielo cuando acaba la tormenta. Y nos despedimos. Seguro que nos encontramos otro día, en otro lugar.
El amor aparece y todo parece ordenarse en el universo. La farola se acerca con sigilo y cuidado al poste de señales. Le ofrece un beso ligero, endulzado con la curva de su figura. La señal lo acepta, solícita y feliz. Y la vida sigue, imperceptible para nuestros sentidos.
Protegiéndose,su desnudez ocultaa las miradas.